Uñas encarnadas

Jueves, 17 Mayo 2012 18:22

La uña encarnada es una afección frecuente en deportistas, jóvenes y adultos, que puede llegar a ser grave.

La uña encarnada es una de las afecciones más frecuentes en deportistas por una alteración mecánica entre la uña y las partes blandas que la rodean. Esta afección multifactorial es una enfermedad en la cual un fragmento de la uña se incrusta en la piel de alrededor y es favorecido por el uso de calzado inadecuado (estrecho y de tacones altos, por ejemplo) o el mal corte de las uñas. La eliminación de los "tennis" salvo para el deporte y corregir las alteraciones funcionales del pie (malformaciones de la planta del pie y de los dedos) pueden limitar los riesgos de recidiva.

La desaparición de la uña del dedo gordo del pie puede ser la consecuencia de una cirugía o de un sufrimiento por pequeños traumas repetidos de los que son víctimas algunos deportistas. Se sabe que la uña ejerce una contrapresión que previene el levantamiento de las partes blandas situadas por delante de la última parte del dedo. La desaparición de la uña favorece inflamación e hinchazón de la piel de alrededor de la uña, sobre lo cual viene a incrustarse la uña nuevamente formada, la cual se encarna, siendo dolorosa a la palpación o al caminar.

En los jóvenes, la uña encarnada ocurre en el borde interno de la uña del dedo gordo del pie que se enclava en la piel lateral, asociado al mal corte de las uñas. Usualmente, la persona que lo padece, para aliviar el dolor, corta la esquina de la uña lo más lejos posible, haciendo que se incruste más hacia adentro. El tratamiento consiste en que un especialista, bajo anestesia local, retire el fragmento de uña (espícula) para disminuir el riesgo de infección. Posterior a este tratamiento pueden colocarse guías de algodón, práctica que debe continuarse hasta que la uña sobrepase su canal lateral. Sin embargo, las recaídas son frecuentes, ya que estas precauciones exigen por parte del paciente una disciplina a la cual no se suma siempre fácilmente. La evolución se hace entonces rápidamente a formar "carnosidades" alrededor de la uña. Esta lesión dolorosa y recidivante sangra al menor contacto y se infecta fácilmente.

Lo más importante es tomar una actitud preventiva evitando cortar los bordes laterales de la uña, utilizar antisépticos tópicos si aparece inflamación y utilizar calzado amplio. El tratamiento curativo se basa en la terapia antibiótica y antiséptica. Algunos especialistas utilizan medios para desencarnar la uña temporalmente hasta que disminuya la inflamación y en segundo tiempo cortar la uña como es debido.

El tratamiento quirúrgico solo está indicado si existen recidivas frecuentes o graves, infecciones asociadas o dolor que no cede tras un tratamiento convencional. Existen varias técnicas; lo importante es que sea realizado por un especialista, quien decidirá la porción de la uña que debe retirarse, nunca se quita la uña completamente. Por lo general, son necesarios puntos de sutura y unos días de descanso antes de incorporarse de nuevo a las actividades normales.

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