M.E.T.A.S. (2)

Miércoles, 01 Octubre 2014 17:41

Continúa conociendo la mejor forma de proponerte una meta y alcanzarla

Viene de...

No ha pasado por alto el hecho que esté escribiendo sobre este tema en pleno medio año, cuando se nos ha acostumbrado que, para hablar de metas, sueños y propósito la transición de uno a otro año se hace el tiempo adecuado. Sin embargo, tengo dos argumentos al respecto. El primero: todo tiempo es bueno para proponernos objetivos. El segundo: si usted espera el inicio de año para planificarlo, ya va tarde. La anticipación puede ser una de las mejores estrategias que podemos tener a nuestro favor para que el futuro no nos tome por sorpresa.

Hace una semana compartí en este espacio dos aspectos importantes para declarar una meta de manera adecuada. Recordando rápidamente estas dos características, vimos que una meta debe ser Medible y al mismo tiempo Específica. Hoy me centraré en una más de dichas características y que la considero como una de las dos más complicadas del conjunto que compartiré en total: El factor Tiempo. Una meta debe estar definida en función de concluirla en un período específico de tiempo.

Tome el siguiente caso como ejemplo: usted tiene mucho tiempo desde la última ocasión en que vio a una persona. Posiblemente un compañero con el que estudiaron juntos en la adolescencia, o un agradable excompañero de trabajo. Un día, caminando por un centro comercial se cruzan. Se reconocen y se saludan. Luego de las consabidas preguntas de rigor sobre cómo están, salud y familia, surge una expresión muy común: "Tenemos que reunirnos algún día para tomarnos un café y conversar más despacio". Luego se despiden con un abrazo fraternal y sigue cada quien su ruta. Pregunto ¿Cuándo se reunieron a tomarse ese café? Tengo la respuesta ¡Nunca! ¿La razón? "Algún día" no existe. Aquello que postergamos en el horizonte de la incertidumbre seguirá permaneciendo allí pues no lograremos darle alcance nunca.

Entiendo el temor natural que puede provocar en usted el atrevimiento de fijar un plazo definido para lograr objetivos que no siempre depende su resultado al 100% de usted. Sin embargo, al establecer una fecha específica de cuándo nos proponemos alcanzar dicho objetivo, estamos siendo propositivos en cuanto al esfuerzo que estaremos haciendo por conseguirlo. Personalmente creo que este es uno de los puntos más aterradores de declarar una meta. ¿La razón? Es posiblemente la característica que más compromiso genera. Pero es precisamente ese compromiso lo que nos hará avanzar y nos lanzará el reto para conseguir nuestras metas. Si su meta no tiene fecha límite lo único que estará generando es un deseo que se irá postergando con el tiempo y puede caer en el olvido o martillar su interior con una gran insatisfacción.

Una meta tiene que estar definida para un tiempo definido, si no; se pierde en el horizonte de la eternidad. No ligar una meta al tiempo puede llevarnos a la insatisfacción de no verla realizada nunca. Tener una meta amarrada al tiempo es uno de los mejores remedios para el mal de posponer. Recuerde, hablar de fijación de tiempo implica responder ¿Para cuándo he alcanzado la meta?

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Juan Fernando Campos

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Coaching

Coach Ejecutivo (Academia Internacional de Coaching).
Coach de Vida (Lifeforming Leadership Coaching).

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