La tristeza en la alegría ajena

Lunes, 16 Julio 2012 13:23

¿Qué tipo de persona es usted: la que se alegra con el éxito ajena o la que lo envidia y se cree mejor?

En esta semana discutíamos con un equipo de asesores legales qué hacer con falsas acusaciones de un competidor y su estrategia de, por medio de rumores y chismes, tratar de ganar un cliente. Lo que me dijo uno de ellos fue quizá el mejor de los consejos: "Si la historia fuera que tu empresa está en quiebra, el competidor no estaría haciendo nada. No le des peso a la envidia y enfócate en ganar clientes con tus acciones." ¿Le ha pasado a usted? ¿Es la envidia o el gozo lo que gobierna su vida?

Imagine la escena siguiente. Una persona que trabaja de sol a sol y ha ahorrado lo suficiente para un enganche decide comprar un vehículo del año. Lo lleva a la oficina y todos lo felicitan, pero automáticamente hay subgrupos que murmuran, "seguro está metido en algo, qué raro que cambió de carro". Segunda escena. Una persona asciende en la empresa dado su buen desempeño. Se escucha en un pasillo a alguien decir, "seguro lo promovieron porque tiene conectes". Tercera escena. Un grupo de amigos íntimos cena en la casa de alguien. Todos la pasan muy bien y disfrutan de la compañía. Salen dos de ellos al jardín a conversar y uno dice al otro "cómo gasta en cosas esta gente, yo no soy así de derrochador".

Se ha escrito mucho acerca de la envidia. Todos los escritos de cualquier religión la mencionan. Los pensadores de todas las épocas han afirmado que es el principal enemigo del ser humano. La encuentra entre parejas, amigos, trabajos, empresas, países, iglesias, universidades, hermanos. Es, en términos simples, sufrir por la alegría y el gozo ajeno. Es el enemigo que carcome en silencio, en sus pensamientos, en su voz interior, diciendo: "tú eres más merecedor que la otra persona." Es la voz que minimiza el éxito de otros, es el dardo que lo hace acusar a alguien, es el veneno que al expulsarlo mata al emisor. ¿Se ha dado cuenta lo que hacemos cuando alguien muere? Se acaba la envidia y puede empezar el recuerdo.

¿Lo hace feliz que alguien más sea feliz? ¿Lo alegra que otros se superen? ¿Goza con el éxito ajeno? ¿Ayuda a otros a crecer o busca solo usted sobresalir? ¿Habla bien de otros o busca cómo demostrar que son inferiores a usted? ¿El contenido de sus conversaciones agrega valor a los demás o usted es reconocido como quien critica y busca lo malo en otros? Seguro a todos, como a mí, nos recuerda momentos en que hemos sentido envidia. Créame, no hay más fuerte mentira que decir "tengo envidia de la buena". Nunca habrá nada bueno en envidiar a alguien. Siempre habrá alguien que tiene más que usted - pero siempre habrá alguien que tiene menos. ¿Qué tal si nos proponemos, como especie, agradecer lo que sí tenemos?

Wallace Stevens afirma: "en cuanto el hombre abandona la envidia empieza a prepararse para entrar en el camino de la dicha". No es fácil vencer la envidia, pero es una decisión de vida examinarnos, vivir en nuestros propios sueños, trabajar por el propósito individual y no en la vida de alguien más. Finalmente, el mejor consejo es el proverbio árabe que reza, "hay que castigar al que te envidia haciéndole el bien".

¿Qué está haciendo hoy por alcanzar sus sueños?

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Julio Zelaya

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Emprendimiento

Doctor en Dinámica Humana, MBA por INCAE
Especializaciones en Harvard Business School y Cornell U.

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