El fenómeno del impostor (Parte 1)

Martes, 03 Abril 2012 06:00

Muchas personas con alto desempeño y resultados tienen la interrogante de si realmente merecen el éxito.

"Esto fue demasiado fácil de lograr, seguro eventualmente descubrirán que soy un fraude". Curiosamente, en la mente de múltiples personas con alto desempeño y resultados, esta frase resuena constantemente. En esta serie analizaremos el porqué se autodestruyen los líderes y emprendedores.

En la psicología, existe un fenómeno acuñado en el año 1978 por Pauline Clance y Suzanne Imes denominado "el fenómeno del impostor" en un estudio de mujeres de alto desempeño. Encontraron que muchas estudiantes mujeres parecían incapaces de internalizar y aceptar sus éxitos. En lugar de eso, a pesar de información objetiva, atribuían su éxito a la casualidad, suerte, contactos, tiempo, perseverancia, carisma o inclusive la habilidad para parecer más capaces que los demás. En estudios posteriores se ha encontrado que no es un fenómeno único en las mujeres, sino que tiene incluso implicaciones distintas en el caso de los hombres. Los hombres muestran más propensión a buscar el "impostor genuino" o a deliberadamente hacer fraude. En círculos académicos o médicos se encontró más consistente este comportamiento. Las conclusiones que arrojan estos estudios indican que existe un proceso inconsciente de sabotaje, de no creerse digno del éxito y buscar "desenmascarar al impostor".

Hasta cierto punto, como anota Manfred F.R. Kets de Vries en sus diversos tratados sobre el tema, todos jugamos al impostor. Queremos parecer más capaces en todas las facetas de la vida, presentando un "yo público" que difiere considerablemente del "yo privado". Desplegar una fachada es consistente a todas las culturas y es un aspecto considerado normal en la vida cotidiana. ¿Cómo es diferente el impostor neurótico o compulsivo? La diferencia radica en que los neuróticos se sienten más solos y fraudulentos que la mayoría de personas. Se visualizan como charlatanes, su éxito es peor que insignificante: es una carga. En la intimidad de sus pensamientos se dicen que hay personas más inteligentes que ellos, más capaces; y cualquier halago que les hagan es irrelevante. Suelen pensar "tuve suerte esta vez de engañar a otros pero cuánto tiempo durará mi suerte", o "cuándo se darán cuenta las personas de que no soy apto al trabajo".

Es complejo identificar quiénes en la organización despliegan estas características, sobre todo porque son personas brillantes que ascienden rápidamente en las estructuras jerárquicas, que dan resultados y que destacan. Sin embargo, hágase algunas preguntas primero usted y, luego, si alguien de su equipo puede estar en riesgo de autosabotearse para el fracaso.

  1. Cuándo soy promovido a una posición de más alta responsabilidad, ¿suelo no aceptarla o buscar algo inferior? Medite bien. Este proceso suele ser inconsciente, no algo que deliberadamente busca.
  2. Al estar en una posición de éxito, ¿despliego conductas como sobretrabajar "workaholic", procrastinar, ser implacable con los demás o incapacidad de delegar? Éstas conductas pueden estar asociadas a un proceso de autosabotaje.

Si usted contestó sí para sí mismo o miembros de su equipo, puede estar en el camino de desviarse del éxito al fracaso. Puede haberse activado un proceso inconsciente de "el éxito es una carga para mí". Sé que parece risorio que una persona desee echar a perder lo que muchos anhelan, pero es un fenómeno muy común en todas las organizaciones. Medite, solicite retroalimentación sobre si manifiesta o ha manifestado estas conductas. En el siguiente artículo analizaremos síntomas y soluciones al fenómeno.

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Julio Zelaya

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Emprendimiento

Doctor en Dinámica Humana, MBA por INCAE
Especializaciones en Harvard Business School y Cornell U.

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